Consecuencias de la brecha digital
Una de las consecuencias de la brecha digital es el rezago, así como la dificultad que enfrentan las personas para salir de condiciones de pobreza por tener problemas en la toma de información por la falta de acceso a nuevos conocimientos lo que lleva a esta parte de la sociedad a la ignorancia y falta de comunicación social por la limitación de información que además los limita a actividades primarias.
Consecuencias de la brecha digital
By Marilyn Jui
Pobreza digital
Un concepto alternativo desarrollado en América Latina por DIRSI es el de pobreza digital.El concepto de “pobreza digital” es uno que, como tal, no aparece frecuentemente citado en las discusiones.El concepto más utilizado es el de “brecha digital” generalmente entendida como caracterizando las desigualdades en el acceso y uso de TIC a nivel de hogares o a nivel de países y que es objeto de medición frecuente. Frente al concepto de brecha, el concepto de pobreza digital trata de capturar el nivel mínimo de uso y consumo de los diversos atributos de las TIC, así como los niveles de ingreso de los pobladores para hacer efectiva una demanda.
Pobreza digital
By Marilyn Jui
Críticas hacia el concepto de brecha digital
La brecha digital no es un fenómeno que sea reconocido de forma
unánime. Entre las principales críticas que se hacen, destacan los
hechos por Benjamin M. Compaine,24
quien sostiene que se trata de un asunto que ha sido objeto de
manipulaciones políticas y que las actuales diferencias observadas en el
acceso y uso de las tecnologías de la información y la comunicación, se
salvarán gracias al destacado impulso de este sector del mercado.
La diferencia social que existe entre aquellas personas que saben utilizar las TIC
y aquellas que no, no siempre es un problema de posibilidad de acceso e
infraestructuras (servicio universal) o conocimientos previos (alfabetización digital),
sino que en la mayoría de los casos es un problema de actitud personal
en lo referido a las nuevas tecnologías. Es preciso un cambio cultural
que implique a todas las personas sin importar su condición o rango de
edad para poner a su alcance y de forma más intuitiva y “usable” lo que
llega, ha llegado y llegará en un futuro en materia digital.
Críticas hacia el concepto de brecha digital
By Marilyn Jui
Estrategias para disminuir la brecha digital.
Se ha planteado la necesidad de estimular no sólo el acceso,
sino también el uso y la apropiación de las nuevas tecnologías, porque
sostienen que éstas efectivamente puedan incidir en los propios procesos
de desarrollo, combatiendo las demás brechas que subyacen a la digital.
En todo esto, el apoyo en el desarrollo y uso de Software Libre es fundamental para ayudar a disminuir la Brecha Digital.
Sin embargo, algunos trabajos22
han concluido que muchas de estas iniciativas responden a visiones
optimistas sobre el impacto de las tecnologías de la información y la
comunicación en el desarrollo, y conciben que el problema de la Brecha
Digital se resolverá mediante la introducción de computadores personales
con acceso a Internet.
Aspectos como la capacitación de los usuarios y la creación de
contenidos culturalmente adecuados a cada contexto, son frecuentemente
dejados de lado. De forma similar, las comunidades receptoras en estos
procesos de equipamiento tecnológico pocas veces son tomadas en cuenta,
lo que afecta la sustentabilidad a largo plazo de proyectos de esta
naturaleza.
En este sentido, algunos autores23 plantean que las TIC deberían proporcionar un espacio de encuentro de una nueva esfera pública, donde la sociedad civil
pueda definirse y comprenderse en su diversidad y donde las estructuras
políticas estén sujetas al debate público y sean evaluadas por sus
acciones, garantizando la participación de las categorías más excluidas a
través de perspectivas de género, regionales y sociales.
Estrategias para disminuir la brecha digital
By Marilyn Jui
Según Internet World Stats,19
en el 2010, de los 1966 millones de internautas conectados, casi el 63%
vive en los países industrializados, donde reside el 15% de la
población mundial. Mientras que Europa y Estados Unidos suman 501
millones de usuarios, en todo el continente africano la cifra desciende a
110 millones, y estas diferencias se manifiestan asimismo entre hombres
y mujeres, ciudad o campo, edades, estatus social, paralelamente a las
"brechas" de siempre: el acceso a la sanidad, a la educación, la
mortalidad infantil, el hambre, la pobreza.
Datos de 2006 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones20 muestran que mientras el 58.6% de los habitantes de los países desarrollados tienen acceso a Internet, en los países en vías de desarrollo apenas el 10.2% de los habitantes tiene acceso a esta tecnología.
El informe de SITEAL 201421 para América Latina, fundamentado en la UIT Unión Internacional de Telecomunicaciones,
revela datos de la penetración de banda ancha fija (2010-2013) con un
crecimiento de 5.28% a 7.35%. El informe destaca que este aumento está
en pleno desarrollo en la región conjuntamente con el crecimiento
exponencial de los últimos dos años de la banda ancha móvil que pasó de 9
accesos cada 100 habitantes en 2011 a más de 28 en el segundo semestre
de 2013. (fuente GSMA Intelligence).
Es de destacar el crecimiento de la telefonía móvil en la región que
se ha incrementado de 5,26 en el 2011 a 117,72% en el 2014 (fuente GSMA
Intelligence).
Cifras en torno a la brecha digital
By Marilyn Jui
La brecha digital en el contexto de la sociedad de la información
Con ocasión de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) los principales grupos de la sociedad civil
dieron vida a la campaña CRIS (Communication Rights in the Information
Society –Derechos de Comunicación en la Sociedad de la Información), con
el objetivo de infundir la agenda de la Cumbre con cuestiones
relacionadas con los medios de gobierno y derechos a la comunicación.
En la CRIS se ha enfatizado la función de las nuevas tecnologías como
herramientas de comunicación de valores comunes entre grupos,
individuos y organizaciones sociales, criticando una justificación
instrumental de las tecnologías vistas principalmente como un fin más
que como un medio para impulsar un cambio social, una visión
instrumental que no considera ni las barreras culturales y lingüísticas,
ni las relaciones de dependencia y subordinación técnica, económica y
política entre y dentro del Norte y el Sur del Mundo.
La inclusión digital, sostiene este sector de la sociedad civil, hay
que pensarla como un asunto colectivo, no individual, donde los
beneficios sociales hay que verlos en relación a los que se generan para
las comunidades, organizaciones, familias y grupos que sacan provecho
de las tecnologías, aunque no tengan acceso a éstas. La eficacia de las
políticas de inclusión digital dependerán de las posibilidades de
integración del conocimiento en los propios objetivos de sus
beneficiarios, considerando que no existe un solo modelo, sino muchas
posibles sociedades de la información y de la comunicación adaptadas
según las diferentes necesidades y objetivos individuales y comunes de
un planeta para nada homogéneo.
Según la Organización Mundial del Comercio,
las nuevas oportunidades tecnológicas (y del libre comercio a escala
global) serán el motor de una "tercera revolución industrial". Gracias a
las TIC, se sostiene, se podrán anular las brechas de pobreza y de
falta de recursos existentes, confrontándose en el campo de la economía,
de las transformaciones políticas y sociales, de la identidad, en la
cultura y en el poder, modelando nuevas relaciones a escala global.
A través del comercio electrónico
y de los e-servicios, de la reducción de los costos de conexión,
mejorando la eficiencia de los gobiernos y servicios públicos y
favoreciendo el rol del sector privado, se creará un "entorno favorable"
para lograr la reducción de las desigualdades entre y dentro de los
Estados, siempre según la OMC.
Algunos autores críticos16 17
han señalado que si bien en las grandes agendas internacionales se
enfatizan los grandes beneficios que las Nuevas Tecnologías pueden tener
para los países del Sur, lo que hasta ahora se identifica con la Sociedad de la Información
se muestra como una invención de las necesidades de la globalización,
vista como un fenómeno neoliberal; un desarrollo que no tiene en cuenta
las necesidades de un Sur, que se encuentra en la parte equivocada de la
brecha digital.
Según esta visión, son los países del Norte los principales propietarios y beneficiarios de la World Wide Web, así como de la industria del hardware, del software
y de la producción de los contenidos, el 70% en inglés. El Sur
permanece excluido, y con ello aumentan las diferencias sociales
regionales, y se impone un modelo de desarrollo "desde el Norte", a su
imagen y semejanza.
Tales voces críticas sostienen que de nuevo se proponen viejas
lógicas que nunca han promovido cambios significativos y que, al
contrario, han dado lugar a nuevas relaciones de dependencia y han
acentuado las desigualdades existentes: el hardware, por ejemplo, está
pensado en Occidente, lo que supone para el Sur nuevas formas de
trabajo, muchas veces femenino e infantil, en las industrias de
ensamblaje, reforzando la destrucción de los lazos sociales y de
economía de explotación y aumentando exponencialmente la polución
tecnológica.
Desde otros contextos, se ha planteado equiparar la existencia de
brechas digitales con aspectos pedagógicos de la formación en todos los
ámbitos. A cada brecha digital debería corresponder una similar desde la
didáctica. A este concepto en construcción se le ha denominado
directamente "brecha didáctica"18
La brecha digital en el contexto de la sociedad de la información
By Marilyn Jui
Historial de la brecha digital
El concepto de brecha digital encuentra su antecesor en el llamado informe “El eslabón perdido”,4
que se publicó en 1982 por la comisión Maitland. Este puso de
manifiesto las conclusiones sobre la carencia de infraestructuras de
telecomunicaciones en los países en vías de desarrollo, poniendo como
ejemplo el teléfono. El término procede del inglés digital divide, utilizado durante la Administración Clinton, aunque su autoría no puede ubicarse con toda precisión. Mientras que en algunas referencias, se cita a Simon Moores como acuñador del término, Hoffman, Novak y Schlosser5 se refieren a Lloyd Morrisett como el primero que lo empleó para hacer referencia a la fractura que podía producirse en los Estados Unidos
entre "conectados" y "no conectados", si no se superaban las serias
diferencias entre territorios, razas y etnias, clases y géneros,
mediante inversiones públicas en infraestructuras y ayudas a la
educación. En todo caso, durante esta administración se dio lugar a una
serie de reportes publicados bajo el título Falling through the Net,
en el que se dejaba evidencia del estado que este fenómeno guardaba en
la sociedad estadounidense a finales de la década de 1990. A partir de
este origen, algunos autores prefieren en español, el término fractura digital6 o estratificación digital,7
por ser mucho más expresivos sobre lo que realmente significa. La
traducción a otras lenguas latinas, como el francés, también ha optado
por el término de fractura. No obstante, la mayoría de los autores hispanos se decanta por el de brecha, más suave y políticamente correcto. Algunas otras expresiones que han sido usadas para referirse a la Brecha Digital son divisoria digital,8 brecha inforcomunicacional9 y abismo digital.10
Otros autores extienden el alcance de la Brecha Digital para explicarla también en función de lo que se ha denominado analfabetismo digital,
que consiste en la escasa habilidad o competencia de un gran sector de
la población, especialmente entre aquellos nacidos antes de la década de
1960, para manejar las herramientas tecnológicas de computación y cuyo
acceso a los servicios de Internet es por ende muy escaso.
Historial de la brecha digital
By Marilyn Jui
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